miércoles, 8 de septiembre de 2010

Ese Angel Vestido de Verde...

El cannabis es la droga ilegal más consumida en todo el mundo. ¿Por qué se prohibió? ¿A qué criterios atiende su ilegalización? ¿Quién prohibió esta droga a nivel mundial? Hasta principios del siglo XX nadie se había preocupado por esta droga, pero la elite blanca estadounidense vio en esta planta con multitud de usos comerciales un punto débil para acabar con ella: su psicoactividad.

El derivado del cannabis, la marihuana era consumida mayoritariamente por minorías étnicas, ésta provenía principalmente por dos rutas de entrada: una, debido a una ola de mexicanos que llegó al suroeste del país en busca de trabajo y que fumaban marihuana para relajarse tras una dura jornada de trabajo en el campo, como tenían por costumbre hacer en su país; y la otra por el puerto de Nueva Orleans traída desde los países caribeños y consumida principalmente por músicos negros de jazz.
Conspiración de la elite

A la elite blanca estadounidense no le gustaba este tipo de gente, como es el ejemplo de William Randolph Hearst, propietario de la mayor cadena de periódicos de EE.UU., poseía su propia agencia y radios. Su prensa estaba dedicada principalmente al sensacionalismo (prensa amarilla), además, por su ideología de corte ultraderechista dio cobertura a la propaganda nazi mediante los medios de comunicación que controlaba tras ser recibido por Adolf Hitler en 1934. También era propietario de la principal empresa maderera del país y latifundista en Chihuahua (México). Su odio racial hacia los mexicanos se acrecentó cuando dentro de la Revolución Mexicana encabezada por Emiliano Zapata, Pancho Villa le confiscó las tierras que poseía en Chihuahua para posteriormente repartirlas entre viudas, pobres, desempleados, etc. Esto, junto con otros hechos de origen racista y elitista en la ciudad de El Paso (Texas), provocó que desde los medios de comunicación de Hearst y los de El Paso se empezaran a difundir una serie de mentiras de corte sensacionalista como que fumar marihuana daba a los mexicanos una fuerza sobrehumana o les convertía en asesinos. La presión de los medios condujo a que el consejo municipal redactara la Ordenanza de El Paso de 1914 que prohibía la venta y posesión de marihuana, dicha ley se llenó de tintes racistas ya que fue utilizada para controlar a los mexicanos. Cinco años después se prohibió el cannabis en todo el estado. En 1915 se hicieron las primeras leyes estatales que prohibían también el cannabis en California y Utah. Años después le siguieron algunos estados más. De esta forma William R. Hearst, que había sido años atrás diputado demócrata en la Cámara de Representantes de Estados Unidos, veía como empezaba a dar frutos su manipulación mediática.

Por otro lado, la poderosa familia du Pont, propietaria de la más importante industria petroquímica de EE.UU. (E.I. du Pont de Nemours and Company, fundada en 1802), tenía las patentes de tejidos sintéticos como el nylon 6.6 o el rayón e iban a empezar a comercializarlos en los años 30. Por otro lado, esta compañía se encargaba de convertir la madera de la compañía de Hearst en pasta de celulosa para papel. Además, Pierre Samuel du Pont, presidente de la compañía E.I. du Pont desde 1915 a 1919 se hizo cargo de la compañía General Motors en 1920, competidora de la de Henry Ford, quien estaba investigando la creación de combustibles y aceites derivados de la biomasa del cáñamo, lo que supondría un gran competidor del petróleo y la ruina para las empresas petroleras como la Gulf Oil, cuyo propietario fundador era William Larimer Mellon, sobrino-nieto de Andrew William Mellon, Secretario del Tesoro de EE.UU. (1921-1932) y banquero (Mellon National Bank), uno de sus principales clientes era la familia du Pont.

Andrew W. Mellon, aprovechando su cargo y sus influencias políticas durante la presidencia del republicano Herbert Hoover, creó en 1930 un nuevo cargo dependiente del Departamento del Tesoro: Comisario de la Oficina Federal de Narcóticos; y en ese puesto colocó al marido de su hija Harry Jacob Anslinger, quien estuvo en el cargo hasta 1962. Su misión era conseguir que el cannabis se ilegalizase a nivel federal y se considerase al mismo nivel que la cocaína o la heroína y así borrar del mercado la competencia comercial del cannabis. Los tejidos, combustibles, plásticos y el papel hechos a partir del cáñamo serían una competencia importante para los intereses empresariales de Hearst, la familia du Pont, y la familia Mellon (entre otros). Así, Anslinger comenzó una campaña gubernamental a nivel nacional de desprestigio de la marihuana por medio de mentiras difundidas por el cine y la televisión, y los periódicos y radios de Hearst para moldear la opinión de los estadounidenses a su antojo. Un ejemplo lo tenemos con el documental Reefer Madness (1936), que trataba de explicar las líneas fundamentales de la propaganda gubernamental anti-marihuana con la intención de crear una alarma social inexistente entre la población para que los ciudadanos pidieran leyes al gobierno para solucionar el “problema”.

En 1933 llegó al poder el demócrata Franklin D. Roosevelt, fue reelegido por primera vez el 3 de noviembre de 1936 pero se estaba enemistando con las familias más ricas y poderosas del país debido a su proyecto político (New Deal). Entre ellas, la familia de los du Pont y la de los Mellon, quienes impulsaron la creación en los años 30 y financiaron los grupos de ideología nazi American Liberty League, Crusaders, Southern Committee to Uphold the Constitution (SCUC) y Sentinels of the Republic, estos grupos fueron financiados también entre otros por John Davison Rockefeller fundador de Standard Oil, Joseph Newton Pew presidente de Sun Oil (Sunoco), la familia Pitcairn que dirigían la compañía Pittsburgh Plate Glass, Walter Percy Chrysler fundador de Chrysler Corporation, William Woodward dueño de Central Hanover Bank & Trust, Joseph Early Widener director de Reading Railroad y Baltimore & Ohio Railroad, Ernest Tener Weir presidente de Weirton Steel, Grayson Mallet-Prevost Murphy condecorado por Mussolini y director de Morgan’s Guaranty Trust Bank, Gerald C. MacGuire era agente de bolsa de Wall Street, John Lee Pratt ingeniero de la compañía DuPont y vicepresidente de General Motors, Alfred Pritchard Sloan directivo de General Motors, John Jakob Raskob trabajó para la compañía DuPont y fue vicepresidente de General Motors, Edward Francis Hutton dueño de E.F. Hutton & Co., Albert Wahl Hawkes presidente de Congoleum-Nairn, y William Lockhart Clayton alias “Mr. Cotton”, co-fundó Anderson, Clayton & Co. Otro grupo pro-fascista fue National Association of Manufacturers cuyo primer presidente fue Samuel Bush, bisabuelo del presidente de EE.UU. George W. Bush. Todos estos grupos de ultraderecha, que como hemos visto fueron financiados por la elite estadounidense propietaria de empresas petroleras, automovilísticas, textiles, bancos, etc., conspiraban para presionar en la retirada del New Deal y derrocar al presidente Roosevelt, quien para garantizar futuras reelecciones tenía que complacer a estos sectores de la alta sociedad.


La prohibición

La presión de la elite y de los grupos de ultraderecha que ellos financiaban condujo a que el 12 de agosto de 1937, sin un debate público ni investigaciones científicas previas y con un discurso en el Congreso de Harry J. Anslinger cargado de prejuicios clasistas, elitistas y racistas, se aprobara la Marihuana Tax Act, prohibiendo el consumo, posesión y comercio de cannabis a nivel federal.

El discurso de Anslinger que llevó a la aprobación de la Marihuana Tax Act contenía barbaridades como: “Hay 100.000 fumadores de marihuana en los Estados Unidos, y la mayoría de ellos son negros, hispánicos, filipinos y artistas del espectáculo. Su música satánica, el jazz y el swing, es resultado del uso de la marihuana. La marihuana hace que las mujeres blancas busquen relaciones sexuales con negros, artistas y demás”, “la marihuana conduce al pacifismo y al lavado de cerebro comunista”, “te fumas un porro y probablemente mates a tu hermano”, “la marihuana es la droga que más violencia está causando en la historia de la humanidad”, etc.

La aprobación de esta ley que prohibía el consumo, posesión y comercio de cannabis no venía precedida por ningún tipo de estudio médico ni científico, por lo que William C. Woodward representante de la American Medical Association que asistió al Congreso en la aprobación de esta ley, mostró su escepticismo sobre las noticias aparecidas en la prensa y sobre las afirmaciones de Anslinger y se opuso a la ilegalización de una sustancia usada terapéuticamente en aquel entonces. Hasta mediados del siglo XX se siguió utilizando medicinalmente esta droga, hasta que se prohibió también este uso. En la actualidad algunos estados, como California, han regulado el uso medicinal del cannabis, pero creando una gran polémica entre ciertos sectores de la sociedad estadounidense.

Con esta ley que surgió como consecuencia de la campaña de desinformación de Anslinger y Hearst y las presiones de los grupos de ultraderecha financiados entre otros por Hearst, los du Pont y los Mellon; y que Roosevelt aprobó para complacer a la elite estadounidense para que así le apoyasen en futuras elecciones y mantenerse en el poder, prohibía al mayor competidor comercial de las empresas de Hearst, los du Pont y los Mellon (y de muchos de los empresarios mencionados anteriormente): el cannabis.

Por otro lado, Fiorello LaGuardia, alcalde de Nueva York (1934-1945), mostró su rechazo a la prohibición y escepticismo ante las afirmaciones del gobierno de que la marihuana estuviera provocando asesinatos, violaciones y la destrucción de la juventud estadounidense. Por eso encargó un estudio a 31 científicos imparciales para descubrir si eran verdad las afirmaciones gubernamentales. En 1944, tras seis años de investigación médica, sociológica, psicológica y farmacológica se publicó el estudio[1] concluyendo que fumar marihuana no conducía a un comportamiento violento o antisocial, no causaba deseos sexuales incontrolados, no alteraba la estructura básica de la personalidad,… De esta forma, el estudio científico refutó todas las afirmaciones de Harry J. Anslinger.

El Comisario de la Oficina Federal de Narcóticos usó su influencia con la prensa (Hearst) para desacreditar y ocultar este estudio, publicitar sus actuaciones policiales contra la droga y continuar su campaña de desinformación con falsedades como que si consumes marihuana te convertirás en un adicto a la heroína, comenzando así la mentira sobre la teoría de la escalada de la droga (“empiezas en un porro y acabas en la heroína”), con la clara finalidad de crear miedo y alarma social en la sociedad. Además evitó otras investigaciones restringiendo el suministro de marihuana. Después atacó a la industria del entretenimiento que la consideraba degenerada e inmoral, en 1943 el batería de jazz Gene Krupa y en 1948 el actor Robert Mitchum fueron arrestados por posesión de marihuana. Ante esta presión, los estudios de Hollywood accedieron a que Anslinger controlara totalmente los guiones que mencionaran las drogas y las películas que él consideraba sospechosas las prohibía.

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